Un Viaje por las rebajas de Zara: Mis nuevas sandalias de gladiador


¡Yeah! Es lo primero que exclamé al ver que sí había el modelo que buscaba en sandalias en Zara. Primera vez que iba a comprar en las famosas rebajas, ni para año nuevo, ni para el año pasado, nada. Por lo que antes de entrar hice lo que se ha recomendado mucho en la red, checar el producto que querrás, estar seguro del precio pero lo más importante: ¡existencia del producto!

Estaba claro que me hubiera gustado llevarme otra prenda, pero por hoy, por estas rebajas hasta estos momentos, un nuevo par de sandalias era primordial, y más si eran estilo romano, a las cuales desde hacía un rato les había echado un ojo. Las que normalmente uso ya estaban viejas, con el color raspado, un trozo de suela se había escapado, en fin un dolor eterno de pies y ni qué decir de las idas al centro con ellas, pasándome a resbalar hace dos días con tremenda lluvia... Mencionando eso, cómo me gusta re-conocer la ciudad. Mi primera parada fue a las 9 de la mañana en la facultad donde estudio, último día que laboraban, fui por unos trabajos finales y a averiguar algunos asuntos sobre el próximo semestre. Después bajé a uno de los centros comerciales en el camino a donde compraría las sandalias, y tratando de cambiar un billete, ya que luego los camioneros le ponen a uno mala cara cuando paga su asiento con un billetón, entré al Soriana, pero la sorpresa que me llevo cuando la cajera ¡no tiene cambio! En fin, le dije que compraría el agua en otro lado, pero la señora a mi lado, muy amable, insistió en comprármela, qué gesto me dije, aunque me sentí mal porque tenía el dinero... y eso que el billete lo pude cambiar hasta en la parada de camión donde un señor que vendía kibis, hizo la transacción. 

Ir al centro de la ciudad, cómo me gusta, inclusive cuando voy al DF, el Zócalo, Bellas Artes, el eje central... Ok vuelvo a Mérida. Puede que haya calor en el centro, sí, sol, sí, y mucha gente pero la sensación, los lugares, las personas, porque uno luego ve cada cosa, que peleas entre eternos enamorados, o amantes sea el caso, choques (los camiones para colmo), personas a punto de ser atropelladas (motos y nosotros peatones que cruzamos aunque vengan autos), los turistas -algunos perdidos o siendo jalados por los vendedores ambulantes-, etc. Sin embargo, lo mejor, encontrar cosas nuevas, cafeterías, locales comerciales o descubrir como lo hice hoy sombrillas transparentes de diferentes colores a $30 pesos, ¡una ganga!

Pero bueno, me he alejado un poco del tema. Hablaba de Zara y sus rebajas. Pese a no haber visto una shopper bag que vi en la página online, la cual me gustaría me acompañara la siguiente temporada de inicios de clases y por qué no decirlo a mi graduación a la playa, sí hice una compra y fueron las sandalias. Me tardé un poquito decidiéndome si tomaba el número 29 o 28, al final el segundo ganó la contienda. Se me hizo raro comprar en una tienda así, sin embargo desde hacía dos años aproximadamente que quería, lo próximo será quizá un trench o un pantalón blanco que eso si ni sus luces, pero tampoco pregunté, porque es verdad lo que me comentaron hace tiempo, uno si no es delgado los vendedores ni le pelan, hasta raro se me quedaron viendo cuando tomé las sandalias, pero ya que, les iba a comprar, y tras pagar algo nervioso, salí de la tienda con una bolsa negra llena de marcas Zaranas, esperaba que fuera la bolsa de papel, pero creo que en el imperio de Amancio Ortega han cambiado su estrategia ambiental. 

Al llegar a casa, corté las tiras de seguridad y me las probé. De inmediato recorrieron a mi mente imágenes de 300, al menos por las sandalias de los espartanos o bueno igual Gladiador.  Al fin tenía unas sandalias como quería,  y como me dije antes de salir por ellas, de vez en cuando uno debe de consentirse ¿no? Y más si hay rebajas.



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